Gorrito de Bendición

Gorritos de bendición

Tres mujeres unieron ideas y talentos para alegrar a niños con cáncer



Gorritos de bendicion
Ivania Flores, Marta Gómez y María Serrano trabajan voluntariamente para crear los gorritos que tanto alegran a niñas como Kiaralys Rodríguez, quien ha perdido su cabello por el tratamiento contra el cáncer que padece. (Fotos / El Nuevo Día / Wanda Liz Vega)

 

Kiaralys Rodríguez tiene 10 años y una peluca que ya no usa. La guardó feliz en la habitación el día en que recibió un “gorrito de bendición” que le hicieron llegar Ivania Flores, Marta Gómez y María Serrano.

El gorrito, que tiene pegado cabello natural donado, le ha cambiado la vida a Kiaralys, pero sobre todo al trío de hacedoras de gorros que ha puesto en marcha una cadena de solidaridad.

“Yo decía: ‘sería tan chévere que (los gorritos) tuvieran pelo’. Creo que fue una inspiración de Dios. De esos momentos en que te inspira algo y tú dices: ‘¿se podrá?’,” expresa Gómez, quien pastorea junto a su esposo la Iglesia Fuente de Agua Viva de Vega Baja.

La idea de un gorrito para el frío nació primero en el corazón de Flores, quien como payasa de la Fundación Ministerio en el Corazón de Dios visita niños con cáncer que a veces tienen que pasar meses enteros en los helados hospitales. Como sabía que su pastora tejía, comunicó su inquietud a Gómez, quien de inmediato llamó a su estilista Serrano para preguntarle si era posible pegarles cabello.

El resultado fue una especie de fábrica de “gorritos de bendición” que ha movido a toda una comunidad: la gente de la iglesia se empezó a cortar el pelo para donarlo, el jefe de una feligrés donó un montón de carretes de hilo y hasta un grupo de tejedoras sumó sus manos a la iniciativa.

“Todas las cosas que nosotros damos en esta vida son semilla porque van a dar un fruto, van a dar una recompensa. Tal vez no lo hacemos para nosotros recibir algo. Lo que pedimos es que cada niña que se ponga uno de estos gorros Dios haga un milagro en su cuerpo y el cáncer desaparezca”, manifiesta.

Gómez aclara de inmediato que los gorros no curan, pero la tejedora no da una puntada, la estilista no pega un cabello y la payasita no le pone el gorrito a un menor sin antes clamar por sanidad.

Gorrito de BendiciónEn los cinco meses que lleva el proyecto, ya han logrado entregar más de 100 gorros a menores con cáncer -a los de los varones no les ponen cabello-.

El trío asegura que no piensa parar. Su meta es que cada pequeño paciente tenga al menos un gorrito y que la bendición se extienda a los adultos enfermos. También sueñan con que los papás que saben que su niña perderá el cabello a causa de la quimioterapia, se lo corten antes para poder hacerle el gorrito con su propio pelo.

“Lo que más a mí me encanta es que todo el mundo, lo que está haciendo, lo está donando: su tiempo, su talento, todo es donado”, sostiene sobre la ola de solidaridad que se ha levantado.

A su juicio, la gente tiene muy buenas ideas, pero a veces no encuentra los foros para presentarlas o las personas adecuadas para desarrollarlas. “Esto ha sido una cadena, y si la gente se conectara más, si supiéramos quién hace qué, haríamos muchas más cosas”.

A Kiaralys, quien desde octubre tiene un diagnóstico de leucemia linfoblástica que ha comenzado a superar, el gorrito le gusta mucho porque no pica, no aprieta, ni da calor como la peluca. “Así mismo era el pelo mío antes”, señala mientras acaricia el cabello que cae sobre sus hombros.

Ahora, Kiaralys quiere “gorritos de bendición” de todos los colores y Gómez apunta que “la meta es hacerle un día uno que no tenga que tener pelo” y que se lo pueda poner sobre su florecida cabellera.

La pastora resalta que las iniciativas solidarias y el trabajo voluntario no tienen nada que ver con religión, sino con cuán abierto se está a escuchar la voz interior.

Y añade: “Las ideas vienen pero no las escuchamos. Pensamos que es descabellado, que es difícil, que no se puede, y ahí viene la situación de que nos desanimamos y no nos lanzamos a hacer algo diferente… Ojalá se levante un montón de gente más y se animen con esto (los gorros) y los hagan, o que hagan otras cosas que puedan traer alegría”.

Gorrito de Bendición

Fuente: ElNuevoDia.com, 5 de junio de 2012